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LA CARA OCULTA DE DISNEYLANDIA
Película The Florida Project
J. G.
(Madrid,
España)
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Ficha Técnica |
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Banda sonora |
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La infancia es la era de la inocencia espabilada por las condiciones ambientales en que se desarrolla. Los niños siempre serán niños aunque el entorno les empuje a crecer con acromegalia sociológica. La imaginación y el realismo directo comparten juegos entre paredes color rosa mientras llaman puta a una vecina porque es negra o porque les da la gana. Los habitantes de el Magic Castle Motel son vecinos de Disneylandia aunque pisar este tempo del ocio infantil suponga un sueño sólo alcanzable en otra vida. Uno es la antítesis del otro a tiro de piedra. El mundo de Disney sabe a nubes de algodón, manzanas de caramelo y hamburguesas; el otro es un garaje de apartamentos con refrigeradores vacíos adaptados a parquímetros de comida basura. Es la cara oscura de Orlando mantenida por la magia de la rutina que no admite truco; la que se escabulle del barniz consumidor para convertirse en una acuarela del verismo expresionista. Es el corazón del suburbio que vive dentro de la marginalidad sin límite, el redil de quienes, sacados del sistema, mendigan un pedazo de territorio prestado por la caridad social.
The Florida Project es algo más que ladrillo adosado en el que violencia, miseria y compasión se relacionan forzosas dentro de una convivencia programada por la sociedad que los quiere distantes. Es el inframundo de un parque temático que no cree en la magia de la fantasía sino en el refugio de la indigencia admitida por los desheredados. |
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La puericia es el motor de este orbe que utiliza la evasión como músculo para sortear una verdad depresiva. El mundo gobernado por mocosos despiertos manda en el paraíso de los gritos, la histeria de los juegos improvisados, la necesidad de taparse los ojos para no ver la realidad, el acomodo a un destino segregado que se debe agradecer. Son chiquillos gamberros en sus trastadas, con una imaginación perversa fruto del contexto. Niños que atacan los nervios del espectador desde el primer momento, irrumpiendo en la pantalla como bárbaros sonrientes, vándalos de la inocencia, víctimas del presente impuesto. Piezas que, imitando comportamientos adultos, escupen sobre los coches hasta darles una nueva capa de pintura. Las tripas de The Florida Project simbolizan la jungla que devora a sus inquilinos con la lentitud del desgaste cotidiano que proporciona un destino asimilado. La música bailona de Kool & The Gang ( Celebration) festeja una discriminación envuelta entre notas de opulencia fiestera y verbena pop. |
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El hedor humano impone la fuerza de una niña adelantada a su edad, presa fácil del medio. Sus pillerías circulan por un mundo de moteles baratos donde su administrador, Bobby ( Willem Dafoe), es el referente paterno; el mediador en los momentos duros que antepone la defensa a la violencia. El centinela de este zoológico se comporta como un padre de familia numerosa que sabe gobernar con mano justa e interesarse por su manada sin exteriorizar compasión: observa, organiza, apercibe a quienes se saltan las reglas en un trabajo que va más allá del vigilante con horario continuado. La madre de Moonee trasforma su habitación en prostíbulo estatal. Halley (Bria Vinaite) se ve obligada a estimular la picaresca que le facilite comida en el complejo de lujo adyacente, recordatorio del universo Trump, donde los ricos derrochan su ocio y ella lo utiliza como mercado clandestino. |
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La insostenibilidad de una debacle que se veía venir convierte a Moonee (Brooklyn Kimberly Prince) en una niña arrebatada legalmente en un acto de servicio humanitario. La huida asustadiza hacia ese mundo maravilloso de fantasía llamado Disneylandia calma su histeria inicial. La sugerencia se pierde en el vacío de un escapada perseguida por la cámara en mano. |
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Texto: www.photomusik.com
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