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DIABÓLICAMENTE ESTÚPIDO
Película Muñeco diabólico
J. G.
(Madrid,
España)
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Ficha Técnica |
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El nuevo despertar del muñeco creado por Don Mancini se moderniza en una aparición saturada de tecnología defectuosa. La actualidad decadente del consumismo marca Kaslan manipula vidas haraganosas con un abanico de alternativas adictivas: Chucky doll, Kaslan VAC, Kaslan kOne Speakers, Kaslan Drone, and Kaslan Hub. Su producto estrella se presenta como la vanguardia de la informática cutre. Buddi es la reencarnación de Chucky abrazando la inteligencia artificial dirigida por el error humano.
Después que Tom Holland inaugurara un nuevo concepto del terror personalizado, la séptima entrega de esta franquicia siniestra se reencarna en una pieza chapucera de plástico con vestimenta urbana. ¿Hay algo tan patético como entrañable, y más burdo, que resucitar a los muertos bajo intenciones renovadoras? ¿Existen voluntades menos creativas que aprovecharse del personaje para sacar de la manga un cromo maníaco? El recuerdo de la sombra maldita es una mancha patética con resultados jocosos.
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La nueva entrega presenta a Chuky convertido en Buddi como antítesis del terror y más acicalado. La electrónica, con sus deficiencias, sustituye a la imaginación del engendro que, a través del vudú, llegó ser un asesino en serie. Es un cacharro, parido con fallo de fábrica, no olvida el componente social de la explotación asiática mientras la venganza contra los mandos tiranos tendrá repercusiones insospechadas sobre el cliente final. La buena voluntad de Karen (Aubrey Plaza), antes de que Buddi sea descuartizado, abre las puertas al hogar de acogida para una mascota que puede convertirse en compañero de su hijo solitario, Andy (Gabriel Bateman). Le emoción se rompe con prontitud acelerada para aferrarse, cuchillo en mano, a la ramplonería del subproducto y la carcajada fácil. Ilumina el camino al protagonismo mecánico del trebejo que aprende, razona y ejecuta con sumisión macabra la voz de su amo en un alarde de resoluciones sanguinarias. El defecto principal de Muñeco diabólico está en su guión mediocre. |
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El juguete se convierte en pesadilla. Buddi es el entretenimiento con el que ningún chaval inteligente querría pasar el rato. El componente materialista lo engulle con hambre desaforado. La cuenta atrás a las puertas de uns grandes almacenes desata el canibalismo atrofiado de Un padre en apuros recordando, con nostalgia familiar, la captura de Turbo-Man. Si en Toy Story Buzz Lightyear gritaba «Hasta el infinito... ¡y más allá!», Buddi lanza un clamor menos entusiasta: de aquí a la basura. |
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Texto: www.photomusik.com
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