Los comienzos experimentales
Entre las películas que llegarán a la plataforma destaca la ópera prima del asturiano,
Ditirambo (1969). Con el aroma del
film noir confluyendo en su imaginario, Gonzalo Suárez dio el salto a la dirección asumiendo también el protagonismo ante la cámara junto a
Charo López, quien comenzaba a hacer sus primeros pinitos en la gran pantalla. La película sigue a un detective envuelto en un intrigante caso que lo conducirá a un imprevisible final. Cuestionando los límites entre ficción y realidad, es considerada como
una de las primeras cintas modernas en el panorama nacional. Un salto al vacío que abrió una vía alternativa del audiovisual de finales de los años sesenta y que reivindicaba la experimentación y libertad creativa.
Ditirambo se presentará en la plataforma en próximas fechas. Mientras tanto, se podrá acceder a otro de los títulos esenciales del director,
Aoom, ejemplo anticonvencional del afán de Suárez por desdibujar las fronteras entre géneros y su gusto por la improvisación —
no había un guion previo—. A medio camino entre el humor absurdo, la
ciencia ficción, el
romanticismo y la
tragedia, la película narra la historia de un actor que, hastiado de su existencia, decide abandonar su cuerpo e instalarse en el de una muñeca. Su amante iniciará entonces su búsqueda, acompañada por un grupo de personajes excéntricos que protagonizan situaciones desconcertantes y deliberadamente descontextualizadas para despertar la reacción del espectador. Filme maldito reconvertido con el tiempo en obra de culto, Aoom es también célebre por la fascinación que despertó en el cineasta
Sam Peckinpah, marcando el inicio de una amistad que duraría hasta la muerte del estadounidense.
Se incorporarán también
Morbo (1972) y
Mi nombre es sombra (1996). La primera construye un inquietante relato sobre
la pulsión erótica y la violencia latente en unos recién casados que pasan la luna de miel aislados en un bosque que parece observarlos. Protagonizada por
Ana Belén y
Víctor Manuel, la química entre ambos traspasó la pantalla y culminó en boda pocos meses tras el rodaje.
Por su parte, Mi nombre es somb
ra refleja la estrecha relación de Suárez con la literatura al revisitar el mito de
Dr. Jekyll y Mr. Hyde desde una mirada personal. Más que una adaptación al uso, la película reformula el clásico para reflexionar sobre la identidad, la dualidad y los monstruos íntimos que habitan en cada individuo, confirmando la atracción del cineasta por la difusa y contradictoria línea que separa el bien y el mal.
Colección especial FlixOlé
Todas estas películas formarán parte de una colección especial dedicada al universo de Gonzalo Suárez, donde podrán encontrarse otros títulos esenciales de su trayectoria. Entre ellos, Epílogo (1984), una personal reflexión sobre el proceso creativo; Remando al viento (1988), una de las grandes obras maestras del cine español —Concha de Plata en el Festival de San Sebastián y ganadora de seis premios Goya—, que recrea el encuentro entre Mary Shelley (Lizzy McInnerny), Lord Byron (Hugh Grant) y otros poetas románticos en Villa Diodati, evento del que surgiría la criatura Frankenstein; y El detective y la muerte (1994), singular revisión del cine negro en la que la trama se convierte en vehículo para reflexionar sobre el poder, la corrupción, el destino y la inexorabilidad de la muerte.