El 29 de agosto arrancó el rodaje de
Ídolos. Ambientada en el
Campeonato mundial de MotoGP™, la película explora las relaciones humanas entre un padre y su hijo, un mánager y su piloto, y todo el mundo que los rodea: ambición, superación, ego, adrenalina, amor, perdón y segundas oportunidades. Protagonizada por Óscar Casas y Ana Mena y dirigida por
Mat Whitecross el rodaje transcurrirá a lo largo de 10 semanas en diferentes localizaciones de España, Italia y otros países del mundo.
Óscar Casas se pondrá en la piel del protagonista de la historia, Edu. El joven actor lleva en las pantallas desde su infancia y ha participado en películas como
Mi soledad tiene alas, Pollos sin cabeza, Últimas voluntades, HollyBlood, El sueño de Iván y
El orfanato y en series como
El gran salto, a estrenar en 2025 y en la que interpreta al
deportista Gervasio Ferrer.
Ana Mena co-protagoniza la película junto a Casas interpretando el personaje de Luna. La cantante y actriz es conocida, no solo por su música, que la ha convertido en una de las artistas más escuchadas en
streaming en España, sino también por sus trabajos para la pequeña pantalla en series como
Bienvenidos a Edén o
Marisol: la película, y para el cine en
La piel que habito, de
Pedro Almodóvar, o
Viaje al cuarto de una madre, de Celia Rico. Completan el reparto el actor italiano
Claudio Santamaría (
Denti da Squalo, Educazione Fisica, Freaks Out, Nuestros mejores años, Casino Royale), el español
Enrique Arce (
Rifkin’s Festival, Terminator: destino oscuro, Amor en polvo, La casa de papel),
Saul Nanni (
Supersex, Brado, Amor y helado) y el rapero y actor
Simone Baldasseroni (
Fabricante de lágrimas, Crazy for Football).
Esta historia sobre dos generaciones de corredores, un padre y un hijo, se acerca a la relación de ambos cuando Antonio, el padre, un motociclista ya retirado y con traumas del pasado, decide entrenar a su impulsivo y talentoso hijo, Edu, para que pueda desarrollar todo su potencial y convertirse en el mejor en la misma disciplina... todo esto siguiendo un estricto entrenamiento que exige no tener distracciones, una de ellas: enamorarse.