Pregunta: Nos han comentado aspectos del entrenamiento físico al que se sometió, pero ¿siguió alguna forma de preparación mental?
Tony Leung: El director me dio muchos libros acerca de los maestros del norte, pero muy poca información acerca de Ip Man.
P.: Qué curioso, creía que se había escrito mucho sobre él.
T. L.: Y así es, pero no me dio mucha información. Quería que me documentara acerca de Bruce Lee. El personaje debía ser una fusión entre Ip Man y Bruce Lee. Hace diez años que trabajo con Wong Kar Wai, la confianza es mutua. La película no intenta ser un documental, queríamos crear una especie de ideal, un Ip Man "perfecto". Personalmente creo que Ip Man era un hombre amable, civilizado, un pensador, un caballero. Pero cuando luchaba, se transformaba, se volvía fiero, casi un animal. Me pareció fascinante. Este hombre, hijo de un terrateniente, lo había tenido todo hasta los 40 años. De pronto, se quedó sin nada, pero volvió a levantarse. Es el personaje más positivo que he interpretado en una película de Wong Kar Wai.
P.: ¿Positivo en qué sentido?
T. L.: Era muy optimista. Tenía que serlo para mantenerse en pie después de todo lo que le ocurrió. Duncan Leung, mi maestro de Wing Tsun, me habló de Ip Man cuando llegó a Hong Kong. Había pasado del paraíso al infierno. No tenía nada. Había perdido su hogar, su fortuna, su familia, sus dos hijas habían muerto. Al parecer, ni siquiera tenía una manta con la que taparse. Pero siguió mirando la vida con una sonrisa. Creo que el Kung Fu modeló e inspiró su vida. Para Bruce Lee fue lo contrario: la vida modeló e inspiró su Kung Fu. Bruce estudió filosofía, taoísmo para ser más exacto. Los dos llegaron al mismo punto por caminos diferentes. Ip Man le hizo entender que el Kung Fu no era solo un entrenamiento físico ni una forma de defensa, sino una forma de vida. No lo entendí hasta que empecé a aprender Kung Fu. Me ayudó a que los combates fueran mucho más auténticos, y también me sirvió para meterme en el personaje.
P.: Antes de empezar a entrenarse, ¿qué pensaba del Kung Fu?
T. L.: De niño era fan de Bruce Lee. Pero en los sesenta se decía que las únicas personas que practicaban Kung Fu eran policías y gánsteres (ríe). A primera vista, parecía limitarse a peleas, reyertas y películas. Al aceptar este papel entendí lo que significa realmente el Kung Fu, su auténtico espíritu. Hay que trabajar duro, tener mucha disciplina física y mental, y todo eso puede aplicarse a la vida. Idealmente, se debe alcanzar un nivel "zen", estar en armonía con el oponente. No es un enemigo, al igual que el entorno no es un enemigo. No se trata de ganar, sino de que se abra la mente. Mi fascinación iba incrementando a medida que estudiaba.
P.: El maestro Gong le reprocha a su hija que solo le importe la victoria, ¿se refiere a eso?
T. L.: Es así, por eso ha sobrevivido durante 4.000 años. No se trata simplemente de combatir. Si fuese así de simple, cualquiera podría llegar a ser un gran maestro.
P.: Llora. Y reconozco que lloré viéndole llorar.
T. L.: (Ríe) Lloro por frustración, más que por lo que he perdido. Al final, Ip Man sigue de pie, no por su forma de luchar, sino por su forma de vivir. Antes de empezar, solo sabía que era un hombre extraordinario y que había enseñado a Bruce Lee. Pero ahora, después de aprender Wing Tsun, siento como si hubiera una conexión kármica entre los dos.
No sabía cómo iba a interpretar a Ip Man hasta que empezamos a rodar. Es más, al principio solo rodamos las escenas de combate. La parte más dramática se rodó en los últimos seis meses.
P. Es una forma muy interesante de rodar.
T. L.: Es una locura, pero así es como trabaja Wong Kar Wai. Cada vez que hago una película con él, es una aventura. Casi nunca leo el guión, no sé lo que hacen los otros personajes. Ni quiero saberlo, así no puedo imponer mis ideas. Debe ser una película solo de Wong Kar Wai. Mi trabajo es ayudarle a alcanzar su visión.
P.: Normalmente, ¿cuánto se tarda en hacer una película?
T. L.: Unos seis meses (ríe). Mucha gente me pregunta si no ha sido muy duro trabajar en una sola película durante cuatro años. Siempre contesto que llevo treinta años actuando y que he disfrutado con cada película. ¿Qué son cuatro años? Tener más tiempo significa pasarlo mejor.
P.: ¿Es verdad que las escenas de combate son reales?
T. L.: Sí. No querían rodar las escenas de Kung Fu del modo habitual. Wong Kar Wai se empeñó en que debían ser auténticas. Pero no pude hacerlo, no podía pegar a alguien. Estoy algo decepcionado por no haber sido capaz de ir tan lejos, aunque me consuela pensar que mi personaje nunca lucha para matar. Lo tomaba como un juego, no hacía falta ser brutal. Pero me costó mucho rodar esas escenas. Y la más dura fue la de la lluvia. Tardamos treinta noches en terminarla. A partir de las siete de la tarde estábamos empapados, pero no podíamos cambiarnos de ropa hasta que acabásemos de rodar. Luchábamos con agua hasta los tobillos, pero Ah Suk (William Chang) es tremendamente estricto con el vestuario y se empeñó en que lleváramos zapatillas con suela de tela. Eran muy resbaladizas. No me había entrenado en condiciones semejantes. (Ríe) Pasamos mucho frío.