María no es una partera cualquier y el entorno en el que vive tampoco. Ayuda a traer vida en un ambiente de fisicidad rural marcado por el momento político español. La Galicia profunda que representa Illa de Arousa vive en el
tardofranquismo que celebra el ritual del alumbramiento y, al mismo tiempo, persigue las prácticas abortistas. María forma parte de ambas opciones mientras ayuda a nacer y a sobrevivir. La presencia de una parto doméstico acercan el sufrimiento materno a la paciencia del momento que se hace esperar mientras tres generaciones se convierten (una por obligación y las otras por ayuda) en testigos de la vida. La directora
Jaione Camborda, flamante
Concha de Oro en San Sebastián con este largometraje, se recrea en la visualización del proceso con ojos de teatralidad protagónica. El naturalismo que quiere compartirse es un alargamiento del trance sin conexión entre la gestualidad de Janet Novás y lo que representa. A pesar de la cercanía de la cámara, los registros sonoros y espásmicos transmiten necesidad por acabar un momento donde el montaje descuida el tratamiento de síntesis.
O corno es una historia de partos y abortos, de persecuciones por ayudar y deseo enmudecido. Sin embargo, esa síntesis anteriormente mencionada es una constante lingüística que camina de acorde con la aspereza del entorno. La imagen busca la complicidad del texto gracias a esa carencia intencionada de comunicación verbal traducida sen miradas, gestos, besos de despedida y encuentros esporádicos que apuestan por el silencio como lenguaje universal.