En 1967, la NASA necesitaba un lavado de cara tras el fracaso del primer viaje de exploración llevando personas al espacio: el
Apolo 1. La neesidad de poner al primer hombre en órbita es una lucha que se ha mantenido como más fuerza política que científica. El desafío en la carrera aeroespacial se convierte en consigna patriótica para Washington con la intención de aplastar al comunismo. El logro de
Yuri Gagarin pone en desventaja a los Estados Unidos durante la época de la
Guerra Fría. Ante la necesidad de cumplir el sueño americano por conquistar el cosmos, el gobierno de
Richard Nixon pone en marcha un plan para alcanzar el deseado trofeo intergaláctico: la luna. Que mejor manera de conseguir dicho objetivo que transformar el avance tecnológico en una carrera de
marketing. Para esta empresa no se necesita a cualquiera y es cuando entra en juego el elemento canalizador de los sucesos siguientes. Kelly Jones es la chispa que remueve los cimientos de la jerarquía norteamericana en un largometraje que se deja ver. Debe vender ilusión al pueblo americano, maquillar la incertidumbre para no pillarse los dedos. Su capacidad resolutiva aterriza en las fauces de una cúpula masculina proveniente de la publicidad igual de varonil. Irradia picardía y pone contra las cuerdas a más de un rostro encorbatado. La venta de vehículos de cuatro ruedas es substituida por la incursión en el mundo sideral. Su misión empuja el destino de
Neil Armstrong,
Michael Collins y
Buzz Aldrin. La conquista de la luna es una excusa para esta comedia de enredo ligero amparado por maquinaciones con más piel de chiste que de veracidad. Moe Burkus,
Woody Harrelson, es carne de tebeo como funcionario oscuro de la administración norteamericana. La publicista triunfadora se encuentra con el expiloto que no pudo coronar su currículo con un viaje lunar, ahora dirige las operaciones desde tierra como recompensa a su mala suerte. El dúo
Scarlett Johansson y
Channing Tatum viste la historia de cuento urbano con seguimiento digerible. Esta el la tercera vez que aparecen juntos después de
Don Jon y
¡Ave, César!