Willem Dafoe borda su interpretación con un ejercicio interpretativo monologuista que juega con las situaciones entre ráfagas de dolor, emprendimiento, soledad y orgullo eclipsadas con celebraciones cargadas de fasto material. ¿Un espejo del fracaso intimista? Los familiares, amigos, socios y aduladores diseñan el trazado de un metraje perturbador lleno de mentiras. Los escoltas, hombres de confianza y la servidumbre dan vida a un entorno paradisíaco. La opulencia, claustrofobia y belleza paradisíaca se cobijan en una fotografía notable que suaviza la crueldad argumental. El personaje central, encerrado en su tristeza, advierte, destierra y ejecuta sin piedad. La danza solitaria del protagonista, un sirtaki, remite al imaginario griego de Zorba. Sin embargo, aquí no se celebra la vida sino que se lamenta la muerte. El actor de Wisconsi emana magnetismo, voracidad, calidez y crueldad. Su yo debilitado aguanta el peso de la fragilidad apoyado sobre el bastón de la remembranza filial que ninguna fortuna puede resucitar. Emma Suárez es una pieza clave en este universo decadente, excesivo y negado a olvidar el pasado que ella dirige en el plano sentimental. Su frialdad entristece unas relaciones familiares más cercanas a la experimentación que al entendimiento. La separación matrimonial es un negocio en la vida del magnate naviero que no esconde una endeblez inesperada frente a la vena negociadora que sabe llevar. Vic Carmen Sonne es Sofía, el consuelo del dolor de su padre. ¿Será una imagen inspirada en Cristina Onassis, de vida caótica similar? El cariño y las tensiones paternofiliales la presentan como una joya biológica intocable sin empatía familiar. |
Miguel Ángel Jiménez dirige una narrativa que permite disfrutar del momento en vez de avanzar incógnitas gracias a esta jaula de parásitos sociales que viven de la opulencia ajena y su fachada de piezas museísticas. Su consistencia radica en la uniformidad de una narrativa que no busca sorprender, fiel a una realidad que va desvelándose conforme la decadencia impregna el aire de un drama respirable con las limitaciones que la influencia de la memoria ejerce. Este trabajo, basado en la novela homónima de Panos Karnezis, está dominado por la sospecha e historias de traición, embustes, el deseo de venganza familiar. La necesidad de perpetuar una dinastía truncada por la muerte accidental del heredero se transforma en catástrofe anclada en el tiempo. |