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¡QUÉ VERDE SERÁ MI VALLE!
Película Greenland 2
J. G.
(Madrid,
España)
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Ficha Técnica
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El apocalipsis sensiblero está tan podrido como el futuro de la humanidad. Los noventa y ocho minutos de huidas y refugios, de gente sin hogar buscando un sitio seguro para rehacer el suyo, y de quienes se alejan de la multitud en un sálvese quien pueda protagonista de esta aventura superficial, tontorrona, tediosa y previsible entre tsunamis y terremotos obligadamente destructivos, lo remarcan. Donald Trump dijo que Europa se enfrenta a la “desaparición de su civilización”. Ric Roman Waugh encuentra en el antiguo continente el edén que albergará el éxodo de una familia estadounidense tocada por los destrozos que el meteorito Clarke ha ocasionado en su país. El hecho de que esta madriguera se encuentra en Groenlandia hace pensar sobre un argumento con guiños a lo políticamente tendencioso.
El círculo viciado de vivir bajo tierra se ha acostumbrado a la seguridad de muros impersonales y frágiles rodeando un mundo de papel ante la adversidad atmosférica. Las películas de catástrofes funcionan cuando el componente humano se hace fuerte en el deseo de conseguir un planeta mejor. La necesidad de heroicidades familiares nada tiene que ver con aquellos que se juegan sus vidas en cayucos. Amor y dolor paseando de la mano es lo que parece vendernos una de las peores películas de la historia del cine posapocalíptico para que un guion de perfil bajo, tosco e inmaduro funcione. Los efectos del cambio climático afectan con igual proporción a la corteza terrestre que a la corteza cerebral de algún guionista hollywoodense. Siguiendo esta estela, Chris Sparling (Buried) vuelve a trabajar a las órdenes de Ric Roman Waugh (Operación Kandahar, Objetivo: Washington D.C.) en la tercera película del director californiano protagonizada por Gerad Butler. Se sabe que el universo está cada vez más desquiciado, hacer que la familia Garrity sea portadora del destino de la humanidad resulta inverosímil en esta chapuza con tintes de nuevo resurgir sin dinosaurios. La belleza grisácea de su desolación paisajística atrapa, la limpieza de su esterilidad floral convertida en chatarra orgánica añora las exploraciones del robot WALL-E. Su limpieza de rocosidad inhóspita carece de novedad mientras avisa de su permanencia. Más de mil planos con efectos visuales muestran una destrucción masiva en varias zonas emblemáticas de Europa.
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El drama humano huye de la devastación hacia un Shangri-La que nadie conoce pero las cartografías digitales han identificado como real. Se produce un viaje en patera unifamiliar inimaginable cruzando tormentas desde la región ártica hasta Francia. La llegada a tierras nuevas, con Gerard Butler como cabeza de familia sortea lo impensable. La hostilidad es la reina del territorio nuevo, marcado por la desconfianza de sus gentes. El poder militar manda sobre ellas excepto en reductos hogareños que se deben al abandono y la enfermedad. Las coincidencias calamitosas se suceden en busca de un final feliz aunque implique separación. Esta secuela de supervivencia continuista destaca por el toque musical de Running on Empty (Jackson Browne).Tirando de metáfora, Tracy Chapman hubiese encajado mejor cantando New Beginnig. Greenland 2 hace honor al cine de desastres naturales. El migrante por motivos ambientales cierra la búsqueda del paraíso verde con seriedad de pacotilla. Heroicidad y esperanza estallan con virulencia galáctica en este lodazal. |
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