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EL FANTASMA DE LA APARIENCIA SOCIAL
Película Altas capacidades
J. G.
(Madrid,
España)
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Ficha Técnica
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El título Deficientes mentales hubiera sido más acertado para un metraje pobre con acento escolar. La acusación viene de tutores colegiales sobre el placer exhibicionista genital de un chaval como materia lectiva. ¿Otra forma de aprender biología y anatomía humanas? ¿Un problema escolar que el entorno más cercano debe atajar? Ambas premisas caben dentro de un patrón inicial que hace de su exposición un pretexto para desviar el problema base a pretensiones maduras más ostentosas. La sorpresa es una excusa para arrancar una problemática que no vuelve a tocarse.
Con una estructura insuficiente, el experimento de comedia que no interesa a nadie deriva hacia otra problemática adulta menos natural mientras asienta las bases de su superficialidad. Frivolidad que, por término general y a través de maneras diferentes, se convierte en la obsesión de muchos padres mal educadores. Hablamos del empuje que matricula a estos alumnos nuevos y novatos en el círculo de especímenes socialmente reconocidos a través de comportamientos inducidos que adoptan como propios, cayendo en una enfermedad aparentadora. Dicho engranaje refuerza al grupo a través de la anulación familiar como individualidad, pasto de una normalización interesada y humillante, capitaneada por Juan Diego Botto.
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El aparentar como integración en la manada comunitaria anula la figura infantil hasta desterrarla del argumento, convirtiéndose en excusa para el arranque de un guion flojo y soso. La educación de los hijos se deja embaucar por intereses grupales que posicionan a la estructura familiar como parte de un todo exclusivista dentro de una urbanización privada que mira más la carcasa que su contenido. La espiral desarrollada pone a los progenitores como deficientes sometidos a la figuración social. El prestigio de clase marcado por la pertenencia a un colegio exclusivo abre las puertas de un club privado con puntos negros que el dinero tapa.
El hijo es un ente abstracto con peso en la concepción moral de una sociedad elitista. Los padres no buscan lo mejor para él sino lo que haga sentirles más cómodos dentro de un mundo al que no pertenecen. Altas capacidades es una concatenación de errores en la educación de los hijos anteponiendo el crédito social a su efectividad. Está mal trabada dejando al crío en un segundo plano que alcanza protagonismo al ejecutar una agresividad que el adulto, de nuevo, se encarga de denunciar sin asumir su culpa. La estructura narrativa es pésima y deficiente en la profundidad del contexto desaprovechado a través de un largometraje indigerible. |
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Texto: www.photomusik.com
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